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En cambio se duplicó el tiempo dedicado a deportes organizados y se quintuplicó el tiempo dedicado a actividades pasivas como mirar televisión o jugar con juegos tecnológicos. Todo esto como consecuencia de una mal entendida estimulación temprana que promete un mejor desempeño escolar futuro. Algunos centros educativos ceden a la presión creciente de los padres para incorporar cada vez más horas académicas para actividades como computación, talleres de arte, música, deportes etc. Sin contar las horas de entrenamiento que debe pasar niños de 4 y 5 años para los exámenes de ingreso a colegios selectivos.
Esta tendencia a llenar la agenda de los niños con actividades dirigidas terminan contaminando el mundo infantil con el estrés adulto. “Hay un temor al vacío, a la agenda vacía” (Alberto Berro en La Nación 16/1/2007). Los chicos viven los deportes y actividades organizadas por los adultos como si fueran nuevas obligaciones que tienen un horario y lugar pre establecido para su realización. No se entiende la importancia que tiene para los niños tener un poco de tiempo muerto, en el que no tengan previsto hacer nada, para así usar el tiempo vacío para estimular su mente, crear juegos y desarrollar su imaginación.
Elkind recomienda dejar jugar a los niños sin tanto horario y estructura adulta. Evitar el exceso de televisión y de juguetes en casa, especialmente los electrónicos, de modo que puedan estimular su imaginación. Evitar también la carga excesiva de actividades estructuradas y enseñarles a los chicos a aprovechar el tiempo libre usando materiales sencillos del hogar con los que pueden explorar (utensilios, ropa usada para disfraces, etc.). |
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Para Elkind el juego es vital para la felicidad, la salud y el bienestar físico, emocional y espiritual. Son muy estimulantes las actividades al aire libre como subir y bajar escaleras (lo que estimula desarrollo motriz), jugar a las escondidas organizando a su antojo el tiempo y espacio de búsqueda (lo que incentiva la imaginación), jugar con bloques para entender que los cambios en las formas no alteran la cantidad (lo que cultiva el concepto de unidad), etc.
Sin duda hay quienes interpretan que preparar al niño para el futuro significa llenarlos de actividades estructuradas que matan su fantasía, imaginación y creatividad. Es como atrofiarle tempranamente los músculos a quienes se espera que sean los futuros grandes atletas. Así difícilmente formaremos adultos plenamente inteligentes, críticos, autónomos, creativos y creadores.
Dejemos de torturar a los niños. Es importante darles libertad para divertirse, pensar, excitar su mente y fantasear.
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